Amigos,

Quiero empezar diciendo que  me siento mimada;  por Dios, por mi familia y por el poderoso equipo de cuenta-cuentos y amigos que sin pedir nada a cambio y simplemente disfrutando, acompañaron a  lo largo de este año el desarrollo y crecimiento de Contame un Cuento como organización voluntaria.

Creo que no hay una satisfacción más grande que la se siente cuando se vive el reconocimiento sin buscarlo. Cuando el dar sin recibir nada a cambio se hace patente con el agradecimiento de la gente, con la sonrisas y con las esperanzas renovadas, es lo que vivimos en cada contada, con cada niño feliz que sale corriendo con su librito del “Escuadrón ecológico” y con su imaginación volando.

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Recuerdo que cuando empezamos a contar, un 25 de noviembre de 2012, en las instalaciones de El Lector, eramos Denisse y yo, acompañadas con un grupo de amigas que nos ayudaban decorando, asistiendo, unos tomando fotos, otros  haciendo lo que estaba al alcance. Habíamos convertido mi departamento en una guardería, llena de papel chifon, globos, barquitos y caramelos noches enteras. Hoy somos un grupo conformado, sólido y estable, pero sobre todas estas cosas, somos amigos  que compartimos la misma alegría exacerbada al ver disfrutar de la lectura de los cuentos a niños y niñas por primera vez.

Yo sé que fueron  muchas las veces en que nos sentimos solos, en que sentimos que el esfuerzo y la carga de vernos impedidos de llegar a muchos lugares en donde la carencia de la palabra se veía reflejada en muchos niños sin acceso si quiera a un cuaderno de 20 hojas, todo esto nos sacaba llagas de frustración, como todas esas veces que intentamos llevar nuestros cuentos al Hogar San Pablo y no se pudo dar, o cuando los niños trabajadores de Palma nos contaban que tenían que irse y dejar de escuchar nuestros cuentos porque había que seguir trabajando, recuerdo también aquella vez en que nos enteramos de las carencias en las que estudiaban los niños y niñas de la escuelita de Coronel Oviedo, que se dio a conocer por los medios.

Pero la perseverancia y la fe en la gente y en la misión jamás nos hizo perder la visión.

Realmente creo que Paraguay es un país carente de muchas cosas; salud pública, educación calificada, nutrición infantil promedio, en fin los numerales serían demasiados, quizás a veces hasta la memoria nos falta o simplemente la perdemos, olvidando fácilmente los abusos de quienes gozan de la cosa pública dando oportunidad tras oportunidad a quienes defraudan nuestras esperanzas y entorpecen el camino hacia el crecimiento y el desarrollo nacional. Pero seremos carentes de todo,  pero  menos del afecto, calidez y solidaridad. Somos una nación que cree que el dar no es sinónimo de regalías. Creemos en la gente porque nuestra fe permanece intacta en que alguna vez tendremos un lugar mejor en el cual compartir la abundancia y la bendición.

Un lugar mejor, bendecido y abundante que se construye dando, contando, ayudando, recordando, viviendo. Todos verbos en presente y que ustedes, equipo lo van construyendo DANDO, CONTANDO, AYUDANDO, RECORDANDO Y VIVIENDO desde hace un año.

A cada uno de ustedes les digo, de manera personalísima !Gracias por escoger HACER en presente, por ayudar a los niños de tu país que tanto necesitan sonreír y vivir no solo del mundo mágico de los cuentos sino de la simpleza de ver extendida su inocencia. Por ayudarles a creer que todo lo que se imaginan puede ser logrado.

Recuerden y vivan practicando el presente, porque es el único tiempo que trae resultados, es él ahora el que activa el motor para el mañana.

Denisse, Fernanda, Maura, Marcelo y Nico: !gracias por perseverar!!! (Alguna vez seremos tantos que no podremos recordar tantos nombres) los resultados ya son patentes ahora y no vamos a parar! No vamos a parar!

Un abrazo cuenteril,

Los quiero mucho

Cilia.

contame

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