El idioma es la sangre de los pueblos, es decir aquello que expresa lo que se siente y lo que se vive.

La literatura se hace con esa lengua y por lo tanto constituye una serie de claves y fuentes para conocer esas vivencias culturales. La cultura latinoamericana ha sido y sigue siendo una cultura rica de buena y abundante literatura.

La generación del llamado ‘boom latinoamericano’ (García Márquez, Jorge L. Borges, Vargas Llosa, Julio Cortázar, Octavio Paz, Carlos Fuentes) dejó su huella. Pero, más allá de estos nombres, siempre han surgido nuevas voces en América Latina, como Santiago Roncagliolo (Perú, 1975); Carolina de Robertis (Uruguay, 1974); Andrés Neuman (Argentina, 1977), entre otros.

Es difícil encontrarnos con escritores jóvenes, sin embargo los grandes escritores deben sus obras a sus experiencias imberbes. Gabriel García Marquéz de niño cultivó un interés por la literatura a muy temprana edad, leyendo Las mil y una noches a los 9 años, y clásicos del Siglo de Oro en la adolescencia; Hermann Hesse, el escritor de lengua alemana más leído del siglo XX, publico su primer volumen de Poesías a la edad de 26 años.

Ser escritor es ser en el lenguaje, estamos tan llenos de autores premeditados que ya no podemos con ellos y solo nos salvará la inocencia del ser. Debemos escribir con inocencia, con naturalidad y juventud y sobre todo desde la juventud.

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http://limaclara-ediciones.com/wp-content/uploads/downloads/2013/08/La-ilusion-de-la-escritura-juvenil.pdf

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