Dedicado a mi padre quien sembró mis valores, llevando esa labranza contra el viento, enderezando el crecimiento como un paracleto. Dirigió sus enseñanzas mostrándome el mundo al que debería amar; el de la virtud de creer en la fe y en la fuerza de la unidad.

 
A Cesar Rubén Romero, por el día del padre.
 
No me olvides en los claros, cuando el sol 
te tome la nuca.

Cuando sientas el viento pasar sin obstáculos
y escuches a su paso susurrar un silbido al oído.

Cuando sientas el cansancio de los años  y la nostalgia de tiempo.

Así cuando el cielo se obscurezca y la lejanía te conmueva; 
por favor, no me olvides.

Porque todos a veces vienen, a veces van;
pero yo no voy a ninguna parte.

En la intensidad de tus certezas me siento siempre invadida, 
encuentras en la constancia la respuesta a todas mis dudas.

Mientras duerma sin que nada me turbe; 
por favor, no me olvides.

Cilia Romero
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