Comparto con ustedes el Dossier del Mes de Abril, publicado en http://www.limaclara-ediciones.com

El poder, considerado como uno de los ámbitos de realización del espíritu humano, como fenómeno político, visto como la expresión suprema de la existencia histórica que involucra todos los aspectos, ha seducido a los hombres desde tiempos muy remotos, y su práctica ha variado a través de la historia de la civilización, pero su concepción siempre ha sido la misma.

El hombre desde sus orígenes a buscado organizarse y encontrar el camino al dominio propio y de quienes consideraba menos capaces, “Solo están capacitados para promover cambios aquellos que venturosamente nacieron con un ingenio capaz de penetrar, en una visión genial, toda la constitución de un Estado”(1). Sin embargo, a pesar de esta concepción el
hombre se nutre enseñando a algunos a gobernar, y a otros a revelarse. Ya Maquiavelo, en “El Príncipe”, sacaba el siguiente juicio fatal hacia los hombres: “Porque de los hombres en general puede decirse esto; que son ingratos, volubles, simuladores y disimulados, que huyen de los peligros y están ansiosos de ganancias; mientras les haces bien, te son enteramente adictos, te ofrecen su sangre, su caudal, su vida y sus hijos cuando la necesidad esta cerca; pero cuando la necesidad desaparece, se revelan. Y el Príncipe que se ha fundado por entero en la palabra de ellos, encontrándose desnudo de otros apoyos preparatorios, decae; porque las amistades que se adquieren con el dinero, y no con la grandeza y nobleza del alma, no son de provecho alguno en tiempos difíciles”.

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http://www.limaclara-ediciones.com/SOBRE%20EL%20PODER%20Y%20EL%20DEBER%20SOCIAL.pdf

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