Dicen que los cuentos tienen dos partes o mejor dicho pasan por dos etapas; la primera es la volcánica  en donde la inspiración surge y no puedes parar de relatar y la segunda es la del análisis en donde no solo te pones a leer y releer lo escrito si no te permites analizarlo y como en una cirugía  sacar lo malo o  lo que está demás. En fin, hoy con un grupo de compañeros del taller de escritura, realizamos este ejercicio. “Operar a nuestros escritos”  y he aquí el resultado del ejercicio.

Espero tu análisis también!

Saludos!

Cilia

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Cuento – Sobre la Curiosidad

Había intentado todo, desde asomarme a la ventana que daba la cara al jardín pero a unos dos metros del piso montada en ese árbol del vecino, que  los vientos de agosto movían las ramas como un columpio. Hasta el truco del vaso que era toda una gran invención en mis tiempos de chiquilla. ¡Nada funcionaba! no comprendía lo que adentro ocurría.

Cargada de las sospechas que esa puerta maciza me limitaba observar, pero que al mismo tiempo me invitaba a insistir, entendí que sólo me quedaba una opción, la diminuta cerradura que ofrecía un pequeño espacio del cual nutrir las sospechas. Así que, afanada a la causa y con la persistencia de una pequeña me agache y puse el ojo en la ranura. Apenas mis ojos se asomaron a esa fría cerradura, de un salto y con la cabeza para atrás los saque de vuelta. ¡Cuanto desorden! de solo pensar que eso era sólo un poco de lo que atrás había, mi curiosidad crecía. ¿Qué pudo haber pasado? ¡Cuantas cosas tiradas, eso más que una habitación, se acercaba a un campo de minas, pero reventadas y todas de un solo golpe!.

De repente otra vez ese sonido, como una lluvia de aluminio cayendo. ¡Pobre Denisse! su habitación es un caos, hasta donde alcancé ver, de las almohadas sólo queda el relleno de guatas esparcido  ¡y hasta quien sabe donde! y las cortinas, ¡espero que esas roturas no sean tan grandes!. Además del fuerte olor a pis que acaparó la sala.. a pis… a pis? ¡un momento! ¿Dónde está Ursula? ¡Que Rabia! tengo que abandonar la misión y buscar a esa escurridiza, antes que se escape de nuevo y tenga angustiados a todos.

Voy por toda la casa llamándola, pero es inútil la muy arruinada alcanzó a escapar, seguro vendrá en unas semanas después de coquetear  con toda la vecindad de gatos ¡que perra! Mmm… pensándolo bien;  ¡ojalá tuviera yo alguna vez su misma suerte!.

Vuelvo a la puerta, la curiosidad es más fuerte que la preocupación por esa mala gata, insisto en abrir la puerta pensando en que mis esfuerzos pueden hacer de llave maestra, y para mi sorpresa la puerta se abre, ¡sólo estaba trabada!  y ante mis ojos una confusión de objetos llenos de pis de dos días y la responsable, dormida a patas sueltas.

Era Ursula, !Que gata!

 

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