Comparto con ustedes mi colaboración con el Semanario El Portavoz.

Se quiso declarar la muerte del libro a principios del siglo XIX, cuando los periódicos aumentaban en las ciudades; se volvió a intentar en el siglo XX con la penetración de la radio y el cine. Incluso Sócrates era contrario a la palabra escrita en la antigua Grecia, porque pensaba que el tránsito de la cultura oral a la escrita afectaría la capacidad de los jóvenes para desarrollar un pensamiento profundo. Resulta curioso que, cerca de 2500 años más tarde, sea este mismo argumento el que preocupa a los especialistas (ésta vez de mercado) en cuanto a la continuidad del libro de papel.

Siempre me ha encantado leer, desde niña he devorado libros de todo tipo. No ha sido nada agradable para mí revolotear por los estantes de una librería y volver a casa con una selección de dos o – con menos suerte-   un libro. Ahora, las opciones son ilimitadas y los costos más reducidos gracias al práctico “Kindle” que amenaza fuertemente con desplazar al papel.

Pasen y lean el artículo completo en; El portavoz

Saludos!

Cilia

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