La lectura enriquece profundamente el alma de un niño. La infancia es el punto de partida para esa carrera sin fin que es la lectura, hace crecer al hijo y lo engrandece. Entonces, ¿Cómo aficionar a un hijo a la lectura?

Reza uno de los numerales del decálogo del buen lector de Antonio Muñoz Molina; “Un buen lector es aquel que empieza a serlo antes de comenzar a leer, con las historias que le cuenta papá o mamá, las que le despiertan la imaginación y la curiosidad por querer saber. Por eso, el buen lector es aquél al que le cuentan historias desde pequeño“.  Lo que nos indica que el hogar es punto de inicio de este hábito como todos los valores y principios del ser humano.

De pequeña disfrutaba tanto escuchar a mi padre leer pausada y minuciosamente los libros que compartía conmigo, valoraba su ritmo quieto y el cuidado que tenia de mi atención. Era una degustación perfecta de palabras con sus cadencias, con sus enérgicas exclamaciones, las que él representaba perfectamente. Cada vez que sentía que había mencionado una palabra que podía ser nueva para mí, detenía la lectura; me indicaba el significado de la palabra, se cercioraba que lo había entendido y luego proseguía su lectura. Esas tardes eran únicas y las recuerdo con cariño y mucha admiración hacia mi padre, que con fe y paciencia me mostró el camino hacia el placer de leer. Así es, porque cuando hay placer hay retención y aprendizaje.

Los niños son fieles imitadores de sus padres y admiran lo que hacen. Acompañar y facilitar la lectura desde los primeros años en casa, es fundamental para crear buenos lectores. Crean vínculos y emociones imborrables.

Lograr lazos entre el niño y la palabra escrita los mantiene despiertos, inquietos, curiosos y atentos de las realidades que descubren por medio de las historias que disfrutan al leer. Un mar de emociones los envuelve conjugando al mismo tiempo entretenimiento y aprendizaje.

Promover en el niño, desde los inicios de su vida relacional, experiencias fantásticas,  aventuras y nuevas emociones por medio de la lectura, no solo les brinda aprendizaje si no que también, los conduce a la vivencia de la independencia, porque la lectura requiere luego un acto en solitario. La misma limitará sus espacios y los ayudará a escoger.

¿Qué dice ahí?

Así empezó mi afición por la lectura, con ésta pregunta que de una manera encantadora mis padres respondían  una y otra vez. En cada salida, apenas alcanzaba a ver las avenidas llenas de carteles los abrumaba con mi ¿Qué dice ahí?. Recuerdo que luego las preguntas ya la hacían ellos indicándome los carteles que había repasado en ocasiones anteriores. Era una práctica que disfrutaba muchísimo y fue mi primera elección de lectura. !Sí, los carteles publicitarios!

Todos iniciamos nuestro camino en la lectura con una recomendación, la experiencia de leer un libro cuyo interés nació de la propia selección y que además culmine en una lectura exitosa y placentera resulta en una gran sensación de libertad. Como cuando te dan tu primera bici, y te dicen ¡anda!

Luego el hábito se va forjando solo y las lecturas se convierten en aventuras propias, en decisiones personales. Ayudando a tu pequeño a desarrollar sus propios gustos y a descubrir sus talentos.

Motiva a tus chicos a leer, a gozar de las palabras y de las historias. Disfruten juntos de esos momentos que permanecerán presentes por siempre.

 

Anuncios