Siguiendo con los Fragmentos he aquí uno más;

El ruido exorbitante de los buses me despertó esa mañana, había olvidado una vez más cerrar las cortinas de la habitación y el sol me tomaba toda la cara. Estaba completamente abstraída, seguía la rutina del día con la simple motivación del deber, sin intenciones de llegar a excelencia alguna, claramente todos notaban mi  obvio desencanto a la vida con mi look desaliñado y mi ánimo perdido.

Había sobrevivido a mi primera noche, pero en mi mente permanecía la inminente realidad de que el día traería consigo a la noche que debía enfrentar sola. Nada más terrorífico podía superar a la idea de  llegar a la casa y encontrarla vacía.

El día transcurría en medio de la desesperación de ver las horas pasar y sentir a la noche cada vez más cercana. Había extendido el día lo máximo posible, el atardecer del que todos los días disfrutaba hoy debía evitarlo, ¡cuán doloroso sería ver el cielo apagarse y encontrarme así con lo inevitable!.

Mi cerebro se puso en estado de alerta oía las voces histéricas a mi alrededor y empecé a funcionar en automático, los días transcurrían uno tras otros con la misma señal de apatía y frustración; extender el día, alcanzar la noche, acostarme finalmente vestida de oficina, incapaz de moverme y cerrar los ojos hasta sin saber cómo despertar con el sol en la cara una vez más.

Cautivada por esa sonrisa, la adquirí como mía de tanto admirarla. Aquí estás te siento, presente en mi angustia, te veo porque conozco cada detalle de todo lo que eres, tus gestos, el tono de tu voz y tu alma, pero la bienvenida está llena de ausencia nada alcanza para olvidar. Aun así se me hace difícil odiarte;

La persona que amamos va tener el poder de consolarnos cuando estemos tristes, de reanimarnos cuando estemos debilitados, de trazarnos el camino de la vida, de ayudarnos. No lo tiene de ningún modo, no piensa tenerlo, pero eso no importa. Le concedemos el personaje. Eso es lo que constituye el amor.  Aun así, y lo dijo –Maeterlinck – No hay ser en el mundo que no mejore algo en su alma desde que ama a otro ser, y los que no cesan de amar no continúan amando sino porque no cesan de hacerse mejores.

¿Quién duda que estemos en este mundo perverso solo para amar? El amor es nuestra búsqueda primera, desde que nacemos y durante nuestro crecimiento desarrollamos la medida del entendimiento que nos hace diferenciar y amar lo bello aun cuando nadie nos ha dicho en qué consiste lo bello, lo juzgamos y lo amamos de por sí. Y una vez que amamos como dice – Plotino – no cesamos de desear el bien, porque el amor es la actitud del alma cuando desea el bien.

Estaba sumida en mis reflexiones cuando, de repente suena el teléfono,  fue como un golpe en la espalda que me hizo perder el equilibrio.

– Hola, ¿como estas? –

¡Cuanto había costado! Con que rapidez olvidamos y con que rapidez nos refrescan la memoria.

Había comprendido muy bien lo que significaba, no sabia sin embargo si responder o no. Transcurrieron unos 45 minutos, y aun no tenia la respuesta, era imposible responder que estaba bien pero tampoco podía hacerle saber cuan difícil había sido. Cuanta razón tenia Esopo al citar que “nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos” Rabia, orgullo, emoción, cuantas pasiones encontradas.

¡Cuantas preguntas! Quizás solo merezcas mi silencio, o al menos es eso lo que puedo darte.

Sin querer el dolor me había forjado, dicen que haz cambiado cuando los tratas de la manera que en realidad merecen.

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