“Buscando otro cuerpo, otra voz, fui consumiendo infiernos.. para salir de vos, intoxicado loco sin humor”. 

Así, con estas lineas empieza La Bersuit Vergarabat su “Pacto para vivir” ese tipo de “pacto” del cual cada uno tiene su propia versión.

El que no haya estado en mal de amores, que levante la mano. Si la levantó, prepárese para una de las peores experiencias del ser humano y que sucede después de un sentimiento totalmente opuesto, como es el amor. El abandono ese que duele, que saca lágrimas, deprime y golpea, puede sacar los más bajos sentimientos a relucir, pero por fortuna, tiene salida.

Eso sí, nadie sabe ni dónde ni cuándo se produce el salto a la vida normal. Ni Freud dejó una lista de instrucciones para salir de semejante dolor, que hace sentir a cualquiera miserable e inútil. En realidad no hay fórmula y cada quien la supera a su manera, cada quien construye e idea su “pacto para vivir”.

A continuación, éstas letras y acordes se ajustan perfectamente, dale play déjate abstraer por un momento y luego seguí leyendo.

De todos los animales que posee el planeta Tierra, el ser humano es el único que tiende a auto flagelarse. Incluso las hienas, animales depredadores de mala fama, saben cuando retirarse o cuando frenar a fin de poder evitar un dolor o una mordida.  

Siguiendo las mismas letras de La Bersuit “consumiendo infiernos para salir de vos..” Gozar el dolor es el primer pacto, suman los dolorosos intentos por borrar los vínculos; eliminar mensajes, fotos, inclinarse a nuevos afectos como el apego a las actividades extracurriculares o a la oficina. Cada foto eliminada, cada mensaje borrado es una tortura y una victoria. Todos respondemos a un mismo patrón “Intentar deshacernos del recuerdo y la rutina” que, dramáticamente tiene un nuevo cariz y una renovada agenda. En ese afán, algunos pactos son mejores que otros y las etapas de ese “know how” se convierten en un transito tedioso y lento de formas, métodos, estrategias y pactos para seguir viviendo.

Pero, no estamos discutiendo aquí sobre las desde ya, muy bien sabidas reacciones y síntomas de la pérdida y el desamor si no de ese show que debe continuar, la vida y de como se ingenia  el común para seguir remando.

Sí, esa genialidad hermosa que encuentra en la decadencia, al talento, la fuerza, los ideales  y al éxito de la superación. Ese apego a la búsqueda de la felicidad que nos empuja a animarnos a continuar.

Y es entonces cuando una vez mas “el pacto” cambia y se transforma en uno lleno de estrategias que ahondan esfuerzos por cultivar los hábitos para llegar a la confianza del encuentro con un mejor porvenir. Construyendo nuevas emociones, alcanzando objetivos y disfrutando de las cosas pequeñas, que son fuente de la mayoría de las alegrías eternas.

Y así, luego de recorrer el camino y asumir tantos pactos, algunos fallidos otros gloriosamente exitosos la constante ya no es por fin solo la lucha sino es la recompensa de sentir el alivio y reencontrarse con esa verdad que solo estaba perdida por un tiempo; Recordar que  “Somos libres de ir donde queramos y de ser lo que somos” Independientes, valiosos y únicos.

Ese es el pacto final, reencontrarte con tu esencia; la de sentirte completa al fin.

Les dejo con un fragmento de Juan Salvador Gaviota de Richard Bach una de mis lecturas favoritas que dice;

“-Pobre Pedro. No creas lo que tus ojos te dicen. Sólo muestran limitaciones. Mira con tu entendimiento, descubre lo que ya sabes, y hallarás la manera de volar.

Vuela alma libre.

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