Desde mi balcón tengo la dicha y la ventura de ser testigo de uno de los placeres mas arrobadores que Dios lego a los hombres. Observar la decadencia del  sol con su asombrosa composición de colores. Instantes que se hacen eternos en un atardecer.

Lo mas bello no es solo mirarlo y disfrutar de la coinonia de sus colores si no de lo que genera en mí ocasionalmente, cuando me dejo atrapar por esa misma armonía. Las letras, esas palabras que al mirar ese horizonte vienen a mí y se convierten en, a veces historia a veces poesía.

Unas te las dedico otras solo las disfruto. Y sí, siempre pienso en vos cuando el sol se cae, siempre me pregunto ¿ En que andarás?. ¿Será mi solidaridad supina? o ¿mi manía loca y enferma de no querer soltarte?

Me justifico y evoco, es que cuando el día termina y miro desde mi balcón, el cielo con sus colores y el río con sus aguas calmas me devuelve el sentimiento de que con el sol se va la fuerza del día, esa fuerza que me reserva y me ciñe a las labores diarias.. A cambio de esa fuerza que le entrego, esos colores y esa armonía me permite abrirme a la experiencia de extrañarte…  ¿Seras uno de esos amores tan extraños, que vienen y van?

Y sintiendo en la piel tanta empatia, me sentí libre y escribí;

Gracias por el día que termina y por la libertad de un atardecer. Si nos hiciste libres no hay nada que agregar, mas que animarnos a disfrutar de esa experiencia.

Hoy, viendo otra vez esos colores que me regalas recordé un pasaje de la biblia que me aparecía en todas partes como un “alerta” como un “kind reminder”

 “El amor cubre multitud de faltas” venía a mí una y otra vez..  “el amor cubre multitud de faltas…”

Pero, ¡que me vas a hablar de amor!, tenes algo que no se compra, ¡tenes bondad! y el amor de los hombres tiene eso que enferma, que agota y que los vuelve egoístas. No, claramente no podes hablar de amor al menos de ese amor que yo conozco. ¡Ese no es!.

Pero si mis debilidades inconsecuentes me llevan al equivoco.. Solo dos cosas; déjame quererte y queréme vos con bondad,  esa que te sobra.

Es bueno que sepas que quiero amar a  alguien que reconozca mis puntos débiles y mis tristezas… que me conozca tanto que solo al mirarme me entienda y sepa qué es lo que necesito. Alguien que me sostenga, que me proteja y que valore mis esfuerzos por tocar su alma. Pero quiero que sepas también, y escríbelo para que no lo borre el viento; me llenare de todo eso que quiero recibir para que cuando aparezcas tú, también tenga algo que darte.

“El amor cubre multitud de faltas”, otra vez y a la frescura de la noche que se acercaba se agrego; “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento la obra de sus manos”.

Y en mi balcon te pienso un atardecer más.

 

 

 

 

 

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