Maestro de ideas y conceptos, Profesor de Literatura y Geografia  en el Colegio Nacional de la Capital. Dice Arturo Bray en su “Hombres y Epocas del Paraguay”  – Oir hablar a Gondra es una fiesta del espíritu y un regocijo del alma, poseía el arte difícil y amable de no mostrar suficiencia y enpaque doctoral en su conversación. Elegante y sobrio en el ademán, su conversación produce encanto y alivio, por la serena discreción y el sosegado juicio que expresa en sus ideas.  –  De sólida y múltiple cultura su erudición era vastísima. Dícese que una de sus pasiones era hurgar en archivos y bibliotecas en busca de la belleza y la verdad. Fue sin duda el paraguayo más instruido de su tiempo. 

Era  asimismo un erudito del idioma guaraní, esa lengua armoniosa que se constituyó en factor fundamental de nuestra unidad y existencia como nación. Estudiaba al pueblo paraguayo en todos los aspectos, geografico, político, social, etc.  Tanto que en una de sus conclusiones decía;

“El pueblo paraguayo es, ante todo, nivelador; no siente más que la pasión de la igualdad. Para ser su elegido, hay que identificarse con sus masas más humildes y borrar a sus ojos la distancia que separa al jefe del soldado”

La personalidad de Gondra sobrepasó pronto los límites de su patria y en 1905 se erigió en Ministro plenipotenciario de Río de Janeiro cargo que mantuvo hasta el año 1908. En junio de 1917 realiza su segunda incursión en la diplomacia al designárselo enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario acreditado ante los gobiernos de Estados Unidos y México. Regresa al país en  1920. En 1923  en la V Conferencia Panamericana con sede en Santiago de Chile manifiesta su intención de la creación de un instrumento jurídico destinado a eliminar del Continente Americano los peligros de guerra y apoya su proyecto con un recordado discurso;

“En un conflicto entre Estados, puede el débil ser el justo; puede ser el fuerte. Pero la injusticia está limitada por su propia impotencia, al paso que la del otro, puede pretender llegar hasta donde llegue su fuerza; por eso, no pudiendo hacer que el justo sea siempre fuerte, nos hemos empeñado porque el fuerte sea siempre justo”

La única equivocación de Gondra fue la de haber incursionado en la Política, esa devoradora de hombres, de ideales y de reputaciones que desvió a este señor de las letras hacia el atajo de la política. Sí, porque Gondra como político resulto una desilusión y un fracaso. Según Arturo Bray, – ni siquiera fue artífice de su propia identidad política se la hicieron sus amigos – No obstante, Manuel Gondra fué el unico paraguayo llevado dos veces a la Presidencia de la República por el voto genuino de sus conciudadanos; mas en ambas ocasiones su intervención como mandatario fue breve, en 1910 su presidencia duro 153 dias y en 1920 algo más de catorce meses. De aquí el dicho popular “ta guapy sapuaitemi, he´i Gondra” (Me siento un ratito, Dice Gondra). Su derrocamiento se produjo por militares y politicos desleales mediante la anarquia militar.

Manuel Gondra vivió y murió pobre de solemnidad en la lejanía a leguas de Asunción sin fúnebres ni honras oficiales sino como lo deseaba; acompañado de la muchedumbre paraguaya. En 1927 es sepultado en la serena paz de la campaña paraguaya. A cielo abierto y en contacto con la tierra que estudió, reconoció, gobernó y tanto amo.

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