Diría que soy alegre; pero a veces me pongo muy triste y tengo muchos “días grises”, para combatir los cuales escribo, la mayor parte de mis escritos y ensayos surgieron en esos “días grises”. Es más, he llegado a la conclusión de que la tristeza me inspira más que la alegría. En varios de esos “dias grises” me preguntaba el porqué, así como Neruda, mi alma no se contentaba con haberlo perdido.

Cuando conocemos a alguien y en medio de nuestra inocencia nos enamoramos, entregamos el corazón sin miedos porque no conocemos el dolor de un desamor, nos abrimos a la experiencia como algo inofensivo esperando que nos otorguen la misma reverencia. Y a medida que crecemos y experimentamos el dolor de no ser correspondidos, de la infidelidad, las dudas, la inseguridad… todas estas sensaciones no nos permiten amar como la primera vez. Y limitamos nuestras emociones por temor al dolor, para siempre. Coelho lo describe perfectamente.

No se cuantos momentos verdaderos le di, pero puedo decirles que él los convirtió en únicos. Y por eso por mucho tiempo se llevó en su boca el sonido de mi risa. 

Todos hemos vivido el dolor de un desamor, para el cual las palabras no alcanzan y el dolor no basta. Yo lo viví también y lo llore tanto;

Hablando de lagrimas, esto me recuerda a la historia del “pedante” que vio a Solón llorar la muerte de un hijo, y le dijo: «¿Para qué lloras así, si eso de nada sirve?» Y el sabio le respondió: «Por eso precisamente, porque no sirve.» Claro está que el llorar sirve de algo, aunque no sea más que de desahogo. 

Enseña tus heridas y así las curarás.

A veces, en muchos de esos días grises, fantaseaba con el día en que se me acercaba y me cantaba a los ojos, directamente a los ojos Perdóname de Pablo Alborán esta canción mágica, con ese encanto y ese poder de hacer que uno no pierda las esperanzas y devuelve la ilusión de creer en las personas, de sentirse aliviado y entender que no siempre todo lo cuestionado puede ser contestado, que para todo no siempre hay respuestas.

Escúchenla y luego sigan; 

Como peleamos por esa razón no? el motivo, el porqué, el “perdóname” tan buscado y tan desdichado. 

Independientemente de todo esto, de lo desgraciados que podamos llegar a ser, es notable como el ingenio del género hace la vida tan ligera; La ilusión es ese antídoto que alivia las conjeturas y cambia las coyunturas. Una vez más todo es variable y mudable. No hay desamor que no pueda ser superado. El olvido llega, no pronto  pero una vez que logramos desprendernos de esa segunda piel que nos crea el amor, es impresionante como no volvemos a sentir lo mismo por quienes alguna vez amamos. La capacidad de superación y la fuerza de una mujer es tal, que somos capaces de todo aquello que consideremos necesario. 

Si bien es cierto que aun no me siento fuerte y que aun paso por esos días grises muy a menudo, Aprendí en cierto modo lo que William Shakespeare escribía;

Dado un tiempo aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles… Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores. Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho mas lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. 

Love is sometimes an ugly business.. ugly business. But “business” at the end.

Nunca dejas de aprender.

Dedicado a mi gran lucha. La cual algún día se que la ganaré y me dirá.. “Si alguna vez te hice sonreír creiste poco  a poco en mi.. fui yo lo se, por eso y mas.. perdóname”

 
 

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