En septiembre del 2010 Licia Ronzulli, la eurodiputada italiana que en un ejemplo de coherencia acudió con su bebé al pleno del Parlamento Europeo por los derechos de las mujeres. Diciendo,“Quiero ser un símbolo, con mi hija Victoria, y pienso en todas las mujeres que no pueden conciliar su vida profesional con su vida familiar”

En EEUU, país de las libertades12000 mujeres son detenidas al año por el simple hecho de amamantar en público. Su delito, el escándalo público. En varios estados se promulgan leyes que permiten explícitamente a las mujeres alimentar a sus hijos en la calle o en restaurantes y bares, ante las agresiones y descalificaciones contínuas que muchas de ellas sufren por este simple hecho.

¿Es entonces la liberación de la mujer un espejismo?.

El papel de la mujer ha cambiado, hoy las mujeres son empleadas, encargadas del hogar y de educar a los hijos. Ser mama hoy es, una elección, una apuesta, una suerte, una epopeya donde ya no hay que lavar pañales, pero sí hay que llegar maquilladas a la oficina o cumplir los objetivos propios, mientras escuchamos con atención los de nuestro jefe.

La protección de la maternidad ha estado entre las primeras preocupaciones de la OIT desde su creación. Fue en la primera Conferencia Internacional del Trabajo, en 1919, cuando se adoptó el primer Convenio sobre la protección de la maternidad. A este Convenio le siguieron otros dos: el Convenio núm. 103 en 1952 y el convenio núm. 183 en el 2000, que fueron ampliando el alcance de la protección de la maternidad en el trabajo y los derechos a esa protección. En el centro de las preocupaciones ha estado velar por que el trabajo de la mujer no le suponga a ella ni a su hijo riesgos para la salud y por que la función reproductiva de la mujer no comprometa su seguridad en materia económica y de empleo.

Pero, todo esto ¿Realmente se ha cumplido?

La incorporación de la mujer al mundo laboral, público y político tiene que servir para cambiarlo.El mundo laboral tiene que cambiar. Tiene que cambiar para que todos, mujeres y hombres, trabajemos un poco; y todos, mujeres y hombres, nos dediquemos también a criar a nuestros hijos que al final de la historia terminaran siendo los futuros jefes y trabajadores del mañana.

Mujeres haciendo malabares… así se sienten cuando se trata de lograr un equilibrio entre las obligaciones del trabajo y las demandas hogareñas.  Aprender a vivir entre estos dos trabajos de tiempo completo es parte de la ciencia para que sientan tener una vida plena. El amor es el que las mueve. Son capaces de ver un héroe donde solo hay un hijo, pero que, para ellas, es el suyo. No importa si son amas de casa, trabajan o estudian. Si son de antes o de ahora. A una mamá, un hijo no le cambia la vida, se la completa. El bebé aquel, aunque esté grande, sea hombre o mujer, es el que las hace suspirar toda la vida y eso mismo nos transmiten a nosotros sus hijos y por eso las amamos siempre.

 A esas luchadoras deberíamos hacer la vida mas facil, ayudarlas en el desafío tan grande de criar a los futuros dueños del mundo, concienciando al mundo de hoy, lo importante de dar un poco mas tiempo para que cumplan su rol de ser mamis fantasticas!

Ser mamá, no sólo es traer un hijo al mundo, supone un trabajo increíble del cual estamos todos muy agradecidos de recibir.

Felicidades a todas las mamis en especial a la mía.

Anuncios