Una mente para cortejar…

La atracción  hace referencia a la capacidad para atraer el interés de potenciales parejas. En este sentido, la atracción puede ser potenciada por elementos tales como la vestimenta, los aromas, forma de moverse, de hablar, aspecto físico y emocional. Pero ademas de todo esto, el conocimiento y la inteligencia es también un nuevo atractivo.

La selección natural, además de perfilar nuestros cuerpos para sobrevivir, también actúa, para que seamos atractivos y tengamos éxito reproductivo. No sólo nuestra apariencia externa está sujeta a la selección sexual, también el cerebro es un órgano diseñado para gustar. Una mente ocurrente es una buena apuesta por la supervivencia. El cerebro no es nada más que una máquina de aprender dotada de talento. Si bien la biología afecta poderosamente, no esclaviza nuestra realidad, podemos alterar dicha realidad usando nuestra inteligencia y determinación tanto sea para aprobar como para cambiar cuando sea necesario. Es decir podemos formarlo y esto nos hace a unos mas capaces que a otros.

¿Puede esto considerarse una herramienta para la seducción? Hay quienes creen que el órgano de nuestro cuerpo que más se ha adornado para resultar atractivo es el cerebro. El psicólogo Geoffrey Miller afirma en su libro “The Mating Mind” que la música, la poesía, el humor, el arte, inventar historias, recordar datos son habilidades que no tienen demasiado sentido para sobrevivir pero si para la atracción. Su interpretación es que se han desarrollado para demostrar la virtud más valiosa de los seres humanos, la inteligencia.

Si tomamos el lenguaje, por ejemplo, vemos que en conversaciones ordinarias utilizamos sólo el 5% de las que existen. Según Miller, el 95% restante se trata de ornamentos para seducir a la pareja, ya que los buenos oradores anuncian conocimiento, buen juicio, experiencia, y generalmente ocupan un status social más elevado; valores que en un momento de la evolución humana llegaron a ser más importantes para sobrevivir que la fuerza física o la propia belleza.

Por supuesto que puede decirse que es totalmente aplicable utilizar como recurso de seducción, al intelecto. En este caso la clave de la seducción es el saber. Contar con información importante acerca de un tema en particular, o conocer de temas variados y distintos, sin lugar a dudas pone al otro en un lugar de respeto.

Quizás el poder de la atracción intelectual radica en que se supone que detrás de un ser inteligente habitan otras cualidades que también son deseables, como la serenidad, la tranquilidad, el control de los impulsos, la empatía, la seguridad, la protección, el éxito laboral y económico. La inteligencia trae consigo la idea de “exito” y este ultimo es un requisito interesante y normalmente considerado ” muy sexy” por hombres y mujeres.

“Por lo general, un varón inteligente,con ideas claras y capaz de expresar lo que siente de manera directa es muy atractivo para las mujeres, más allá de su apariencia física” En todas las sociedades, está muy bien valorada la riqueza cultural e intelectual de los pueblos y las personas. Por lo mismo, cualquier manifestación alusiva se ve como un anhelo o como un ejemplo de virtud que llama la atención.

Un hombre intelectualmente destacado representa una personalidad con poder, que es dominante, muy seguro y que sobresale; lo que siempre será atractivo.

Es una seducción inconsciente que siempre funciona.

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