Atendiendo a las recientes noticias relacionadas a las autoridades, note que el tema principal no es una crisis de institucionalidad, ni una crisis estatal o económica. La falta de vergüenza de un Ministro que confiesa haber mentido para una realización personal.  “Yo mentí, confieso que mentí, pero fue una mentira de salvación, de salvación porque yo sabía que eso era ilegal y sobre la ilegalidad no se puede plantar”confesó Blanco en una entrevista concedida a radio Cardinal. “Si yo digo 5 años y la Constitución dice que es ilegal, yo tengo que aceptar, y mentí porque yo consideraba un ascenso, un premio a mi larga, mi proficua y honesta trayectoria de magistrado y es impensable que un magistrado que ya tenía dos confirmaciones sea castigado colocándosele allí en la guillotina”. Si bien es cierto que luego, aturdido por los reclamos, manifestó a otro medio de prensa, que había tenido un “lapsus mental” al decirlo, confundido tras haber estado enfermo y muy medicado.

Otro episodio ocurrio con Alfredo Luis Jaeggli, -legislador nacional- como protagonista, aseguró estar en contra el aumento de G. 215.000 millones para la Justicia Electoral“Voté a favor pero estoy en contra” . Al ser abordado sobre la incoherencia entre los principios que asegura tener y sus actos, indicó que debía apoyar la postura del PLRA, ya que el partido tiene muchos empleados ubicados en el TSJE.

Todo esto contagia, sabemos que como seres humanos que somos no estamos exentos del error, somos falibles pero el compromiso asumido debe primar ante todo.

En definitiva, la crisis que atravesamos no es una crisis de institucionalidad, es una crisis de valores una crisis  deontologica. Cuando se habla de una conducta ética, identificada dentro del ámbito jurídico, resulta no solo exigencia de aquellos profesionales en derecho que se conducen dentro de la administración pública sino, también y en forma racional, a los profesionales que ejercen liberalmente el derecho. El efecto es universal y ningún campo del acontecer humano se encuentra exento de la exigencia de un proceder ético y alejado de la corrupción. Resulta innegable la corrosiva y vertiginosa corrupción que se ha generado, en todas las profesiones, de la cual no se ha librado la abogacía. Ello nos conduce a replantear los esquemas iniciales, a revitalizar los Colegios Profesionales y, en forma inmediata, darle verdadera eficacia a las normas deontológicas internas que regulan la conducta de los profesionales en derecho, donde se exige el proceder en cumplimiento de reglas éticas, lo que brindará vigencia al principio de “probidad profesional”, hoy olvidado por muchos y lamentablemente, visto con indiferencia por la mayoría.

Me siento muy indignada, ¿Que es lo que ocurre? como estudiante de Derecho, los libros me enseñaron y entendí que el profesional del derecho se debe a sí mismo y a su misión de auxiliar de la justicia otorgada por la ley, con una conducta íntegra y ceñida a los parámetros de la moral, de la equidad, y del desprendimiento de sus propios intereses con tal de favorecer plenamente aquellos del cliente que son siempre el motivo de su labor. La moral del abogado no se limita al buen ejemplo sino a la acción, al cambio. 

Recuerdo a Couture con su “Decalogo del Abogado” que reza; “Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la Justicia, como destino normal del Derecho, en la Paz como substitutivo bondadoso de la Justicia; y sobre todo, ten fe en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, ni Justicia, ni Paz.” Hablando de la mayoría de nuestros gobernantes esto suena muy “naif”  pero creo en la integridad, en el derecho,  y en la probidad y sé que si ahora nos damos debida cuenta de que éste tipo de “eventos” revelan el desprolijo actuar y  falta de respeto a los valores y al ciudadano por parte de quienes nos gobiernan, significa que entendemos que existe un “mal proceder” y nos da la oportunidad de manifestar nuestro repudio con eligiendo gobernantes que si tengan ese debido respeto que en este tiempo nos fuera arrebatado.

Creo en que es posible.

Lo creo.

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