Me emociona gratamente poder compartir con un ustedes un pedacito de mi proyecto que proximamente sera publicado ¡como se debe! Escribir para mi es uno de los placeres mas arrobadores es la física recreativa de mi alma. Y me complace presentar la versión final de mi Diario de Emociones. 

 -Fragmento-

El género humano está en una constante búsqueda, está en él, el principio de conocer la razón de todas las cosas y encontrar las soluciones a todos sus trances. En este sentido, nadie emprende un viaje solo, constantemente dependemos de otros, en mayor o en menor medida, para avanzar, tanto el hombre como la mujer necesitan uno del otro para encontrar su propósito y abandonar la búsqueda.

Las mujeres fueron dotadas de habilidades distintas a las de los hombres; espiritualidad, sensibilidad, intuición, y resistencia emocional, fue creada para sostener al hombre. Su labor es tan vital, tan necesaria, que su importancia la hace convertirse en un ser expectante de reconocimientos. Esta es la necesidad que el hombre no entiende y no procura satisfacer, no por egoísmo ni maldad si no simplemente porque no lo considera necesario. Aquí es cuando la mujer encuentra razones suficientes para desviar su principal objetivo bondadoso el de “dar” cambiando el cariz de este por uno más obscuro y complejo; el de “recibir”.

Una vida exitosa para un hombre o para una mujer, depende esencialmente de una verdad única, la estrategia rema para este objetivo se basa en la forma; ¿Qué buscamos? ¿Cómo lo hacemos? Y ¿Dónde buscamos? Esta última dubitativa es la más importante, nos conduce al fondo, ya que si estamos en el lado correcto “el cómo” pasa a ser asunto de la creatividad y no del análisis.

Si nos concentramos en “qué” buscamos, son muchos los motivos del cual podríamos aferrarnos; felicidad, éxito, placer, todo aquello que genere bienestar, llama la atención del hombre. Normalmente el objetivo de la búsqueda es el de la libertad, éste es un propósito común y prioritario para muchos. Sin embargo esa libertad, tiene diferentes orígenes, la libertad para el esclavo es la libertad de su amo, la libertad para la mujer que sufre por amor es el olvido, y así cada buscador de la libertad se inspira en su propia realidad para motivarse a llegar a la meta, y en el afán de hallar aquello que necesita; el tiempo se encarga de determinar cuan fuerte es el actor, define sus límites sus debilidades. Hay ciertos combates en la vida que solo tienen dos resultados posibles… o nos destruyen o nos hacen más fuertes.[1] Ese entrenamiento tiene solamente dos estrategias como opciones. Solo dos guías son posibles de escoger. Una es la guía de las emociones y otra la guía del espíritu. Sustentarse de una de esas astucias puede llevarlo a la gloria o perderlo en el abismo de la frustración.

Cuando el sostén es la emoción toda ganancia o perdida será temporal, la estabilidad está ausente y la duplicidad reina. Cuando se escoge prenderse de las emociones su voluntad estará pendiente de ellas, aunque intente absorberlas en sí, siempre habrá algo que se escape, ellas marcarán los pasos de sus días y de las mismas dependerán que sus días  sean alegres y ligeros, eternos y desesperados, fastos o nefastos. Los pensamientos causan los sentimientos, estos se hallan en el alma, y son creaciones propias del género humano, son producto de nuestras decisiones, y estas por ser humanas no son fiables. La humanidad en el plano natural tiene fuerzas limitadas. Si lo conducente son los sentimientos, es lógico el error, en el “que”, en el “cómo” y aún mas equivocados están quienes buscan el “donde” en las emociones. Y cuando todo termina bajo esta guía, solo importa lo que está  hecho, el resultado es el elemento conducente para esta estrategia. El producto y lo temporal, determinan la identidad y la continuidad del actor.

La guía del espíritu, sin embargo es producto de la revelación, no nace del ser humano, se le es dado.

La primera manifestación del dar  podemos observarla en Juan 3:16 “Porque de tal manera amo Dios al mundo que ha enviado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda más tenga vida eterna”.

Dos elementos diferenciales se observan a partir de este principio; el dar y lo eterno.

Más abajo continua diciendo Juan, “Esta es la causa de la condenación, que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran  perversos. Pues todo  el que hace lo malo aborrece la luz y no se acerca a ella, por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.”

La disposición del ser humano a la guía del espíritu manifiesta en él la virtud de aceptar su dependencia. Esta es la decisión quizá más costosa para el género  humano.

Aceptar que es falible.

Dirigido a quienes viven la angustia de ser y el temor de no ser… Agradeciendo a aquellos de los que me enamoré que no me otorgaron la misma reverencia.  Y a todas aquellas mujeres que me animaron a seguir adelante.

Os dije que me iría bien.

Cilia


[1] Paulo Coelho – Manual del Guerrero de la Luz

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